
Me dejó un sabor raro en la boca el disclaimer que me brincó de los labios al entregarles las estampitas: "No se crean que me he vuelto fanática religiosa, pero...". ¿Porqué sentirme forzada a aclarar que no es que yo crea literalmente? ¿Porqué sentirme en la necesidad de explicar que mi creer es fluído, juguetón, contradictorio, y a la vez, entregado, comprometido, necesario y apasionado?
Por casualidad hoy encontré un artículo corto sobre un libro que voy a poner en mi larga lista de libros por leer: The Case for God.

La autora del libro, Karen Armstrong, explica que el ateísmo puede ser tan fundamentalista como el fundamentalismo religioso. También argumenta que esa fé ciega y literal que hoy en día creemos es parte necesaria de la convicción religiosa, en realidad es un invento relativamente reciente. Los humanos también han abrazado la religión como prácticas compartidas y repetidas basadas en mitos que han buscado acercarnos a lo inexplicable. Armstrong propone que los "mitos" y la "fé" son prácticas con amplia licencia poética que, através de la historia humana, nos han ayudado a bregar con los misterios que jamás entenderemos.
Me encanta, por ejemplo, lo que el artículo sobre el libro dice del concepto fé:
"The term [faith] used in most New Testament texts (the Greek word pistis) meant something closer to loyalty or commitment, than unreasoning belief. When Jesus chastised his followers for their lack of faith, or commended a non-Jew for having faith, he wasn't talking about some unspoken creed. He certainly wasn't praising them for seeing that he was divine. He was talking about follow-through, about living up to ideas of selflessness and humbleness. Even the word 'belief' has changed from a Middle English sense of 'prize' to our modern idea of 'accept at face value.' Imagine how different every Christian creed would sound today if we replace "believe in" with 'value' and 'have faith in' with 'commit myself to.'"
Me gusta eso de la fé como compromiso. Eso quiere decir que el título del evangelio apócrifo conocido como Pistis Sophia (donde Jesús celebra a La Magdalena como "plenitud de las plenitudes y consumación de las consumaciones") significa algo así como "compromiso con la sabiduría".
Los planteamientos de Armstrong me ayudan a plantarme más firme en mis compromisos magdalénicos. Quiero soltar la maña del disclaimer. No tengo que disculparme por estar apasionada por La Magdalena como mito que me ayuda a entender y entenderme.
Amén.






